Operación bikini

Ya está aquí una nueva edición de la operación bikini de todos los años. Todo comienza cuando recuperamos la ropa de verano de los altillos y trasteros. Una de las primeras cosas que hacemos es probarnos el bañador o el bikini del año pasado para comprobar si todavía cabemos en él. Lo más habitual es que no sea el caso y nos proponemos sin dilación perder esos kilos que hemos ganado misteriosamente en los últimos 365 días.

Muchas dietas para perder peso prometen rápidas pérdidas de peso, sin apenas esfuerzo. Y de hecho, a veces se consigue, pero la mayor parte del peso perdido se produce a expensas de agua y músculo del cuerpo. Sin embargo, lo que hay que perder es grasa.

Además de equivocar el objetivo, haciéndonos perder de todo menos grasa, las dietas milagro ponen en riesgo la salud y, en muchas ocasiones, provocan carencias nutricionales que, en determinadas circunstancias, pueden ser importantes. Hay que huir de ellas.

Para empezar, habrá que reconocer que el consumo excesivo de calorías, grasa y azúcares puede haber contribuido a la ganancia de peso. Por eso, es un momento perfecto para revisar nuestra dieta y hacerle una puesta a punto general.

Dieta para perder peso: olvídate de las calorías

Sí, suena demasiado transgresor, pero antes de construir algo nuevo hay que allanar el terreno.

La reducción calórica es la manera clásica de afrontar la pérdida de peso, sin embargo, solo funciona a corto plazo. Nuestro organismo compensará la restricción de calorías aumentando el apetito y ralentizando el metabolismo. Por lo tanto, no será una cuestión de fuerza de voluntad, sino de conocer cómo funciona nuestro cuerpo.

Uno de los principales problemas de la dieta actual es la presencia generalizada de alimentos procesados. La comida rápida impera en todos los sentidos del término: se come rápido y se digiere igual de rápido, con el impacto metabólico que eso supone. Los azúcares y los hidratos de carbono de fácil asimilación desencadenan el aumento de peso de nuestro cuerpo, aumentando los niveles de insulina que abre la entrada de las células de grasa.

Por el contrario, los alimentos sin procesar son digeridos a lo largo de todo el aparato digestivo, lo que determina un aumento más progresivo de los niveles de glucosa en sangre. Las calorías no se almacenan en el tejido adiposo, sino que son gastadas por el cuerpo y el cerebro.

10 consejos para no tener que hacer operación bikini nunca más

  1. Sustituye los hidratos de carbono procesados por frutas enteras, verduras, hortalizas, legumbres y cantidades moderadas de alimentos de cereales integrales o de grano entero.
  2. Incluye un aporte adecuado de proteínas, incluyendo fuentes vegetales.
  3. No renuncies a ciertos alimentos con alto contenido en grasa: frutos secos, aceite de oliva, lácteos enteros y salsas caseras, ya que la grasa presenta un efecto saciante y supone un estímulo mínimo sobre la insulina.
  4. Consume más vegetales y menos alimentos de origen animal. Incluso, es una buena opción convertirnos en vegetarianos: haciendo un buen aporte de proteínas vegetales (legumbres, cereales y frutos secos) y haciendo hincapié en los nutrientes que escasean en esos alimentos (vitamina B12, vitamina D, hierro, zinc y grasa omega 3 de origen marino).
  5. Planifica las comidas. Esto también ayuda a comer mejor y a ahorrar dinero y tiempo. Los horarios de las comidas no deben ser demasiado tardíos, ya que eso también se relaciona con el aumento de peso.
  6. Cuando comas centra tu atención en la comida. Deja todo lo que estés haciendo y disfruta de la comida: céntrate en el sabor, el olor, la textura…, mastica bien y disfruta. De este modo los mecanismos de saciedad y el equilibrio entre las necesidades y la cantidad que comemos será más ajustada.
  7. Responder a las sensaciones de hambre y saciedad de tu organismo es una buena estrategia para regular la ingesta a tus necesidades reales. Evita que la comida sea la respuesta a situaciones de aburrimiento, ansiedad o estrés.
  8. Desconfía siempre de las dietas que llevan asociados productos o suplementos. Estos nunca funcionan y lo único que pretenden con ellos es que sea tu bolsillo el que adelgace.
  9. Lee las etiquetas de los alimentos, especialmente la parte correspondiente a la información nutricional. Muchos alimentos que nos venden como ‘esenciales dentro de una dieta de adelgazamiento’ resulta que presentan un contenido desmesurado de azúcares o de grasa. Es el caso de algunos cereales de desayuno o galletas.
  10. Bebe agua de forma predominante, dejando de lado refrescos y bebidas alcohólicas, ambas altamente calóricas.

Ejercicio para perder peso

Para perder peso y la grasa que se ha acumulado en las diferentes partes del cuerpo no está de más aumentar la actividad física. Lo ideal es una combinación de actividad aeróbica y de fuerza. El aumento de la masa muscular determinará un mayor gasto calórico y esto propiciará una mayor pérdida de grasa.

Si todavía no tenemos una rutina de ejercicio físico diario, es el momento de empezar. Si no dispones de mucho tiempo, simplemente camina regularmente todos los días o ve en bicicleta al trabajo. También puedes hacer una tabla de ejercicios en casa que te llevará poco tiempo.

El descanso en la operación bikini

Un buen descanso es esencial para tener un buen estado de salud, rendir en el trabajo y en la vida. Además, también puede tener una repercusión sobre tu peso corporal.

Un mal descanso puede determinar una respuesta metabólica y hormonal negativa, contribuyendo a aumentar el riesgo de padecer obesidad y otras patologías asociadas como la diabetes tipo 2.

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