Cáncer de mama y vitamina D

El cáncer de mama es el cáncer más común en mujeres, seguido del cáncer de colon.

Sin embargo, mientras la detección temprana y las mejoras en el tratamiento han reducido la tasa de mortalidad de manera notable, no ha sucedido así con el número de casos, que no se ha visto reducido en los últimos 20 años. De ahí la importancia de establecer una adecuada estrategia de prevención que permita reducir los nuevos casos de cáncer de mama.

El aumento de los niveles de vitamina D en mujeres posmenopáusicas podría incluirse dentro de las estrategias encaminadas a reducir el número de casos de cáncer de mama, como señala un nuevo estudio recientemente publicado en PLOS One.

Alimentos ricos en vitamina D

Hay dos formas de vitamina D que son importantes para los humanos, el ergocalciferol (vitamina D2)  y el colecalciferol (vitamina D3). Mientras que la primera forma es producida por las plantas, el colecalciferol se produce naturalmente en la piel gracias a la radiación ultravioleta de la luz solar.

La vitamina D es esencial para la correcta calcificación de los huesos, además de otras muchas funciones a nivel hormonal.

La vitamina D no aparece de forma elevada en casi ningún alimento. De ahí que se trate de una vitamina carencial para grandes sectores de la población.

Entre las escasas fuentes dietéticas de vitamina D se cuenta el pescado graso (especialmente, el aceite de hígado de pescado) y en menor medida, las vísceras, lácteos y huevos.

Estudios sobre salud y vitamina D

Muchos estudios han pretendido estudiar la relación entre la vitamina D y la salud, en ocasiones con limitaciones destacables. Por ejemplo, los estudios dietéticos en ocasiones no tienen en cuenta la vitamina D producida en la piel por la exposición a la luz del sol.

En otros estudios, es posible que las personas con un consumo más elevado de vitamina D o concentraciones más altas de vitamina D en sangre, también presenten otras conductas saludables que puedan interferir de manera significativa en su estado de salud.

Cáncer de mama y vitamina D

Un reciente estudio aparecido en la revista PLOS One, llevado a cabo por un equipo investigador de California, EEUU, señala la relación entre los niveles de vitamina D y el riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas.

En el estudio se incluyeron los datos de 3 estudios previos (2 estudios clínicos y un estudio de cohortes). En total incluyeron a cerca de 5.000 mujeres de edad superior a los 55 años con un seguimiento de 4 años.

Para evaluar la vitamina D en las participantes se midieron los niveles en sangre de 25-hidroxivitamina-D.

Los resultados señalaron que en las mujeres que presentaban unos niveles de vitamina D iguales o superiores a 60 ng/ml el riesgo de desarrollar cáncer de mama era un 80 % menor que en las mujeres con niveles por debajo de 20 ng/dl. Por los posibles sesgos, se tuvieron en cuenta factores como la edad, el IMC, el tabaquismo y la suplementación con calcio, entre otros.

Estos resultados inciden en el debate abierto sobre la necesidad de aumentar los niveles de vitamina D en mujeres posmenopáusicas con el fin de prevenir los casos de cáncer de mama.

Mecanismos de la vitamina D en la prevención del cáncer de mama

La vitamina D puede jugar diferentes papeles en la prevención del desarrollo del cáncer de mama y su progresión. Algunas de las hipótesis a nivel molecular señalan que la vitamina D enlaza con su receptor en el epitelio mamario, regulando el ciclo celular. También puede proteger las células del daño genético, activando el sistema inmunitario y reduciendo la inflamación. En general, actuaría reduciendo la posibilidad de transformaciones cancerígenas y activando mecanismos de supresión del crecimiento de tumores cuando estos ya hubieran aparecido.

Recomendaciones de ingesta de vitamina D

Los valores dietéticos de referencia para la vitamina D establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para niños de 1 a 18 años, adultos, mujeres embarazadas y mujeres lactantes es de 15 microgramos al día. Para niños hasta 12 meses, 10 µg.

Estos valores tienen en cuenta una mínima síntesis cutánea de vitamina D derivada de la exposición al sol.

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