¿Son más sanos los alimentos ecológicos?

En la actualidad, la venta de alimentos ecológicos está experimentando un importante incremento, con previsiones de duplicar su mercado en pocos años. Su demanda por parte de los consumidores sigue creciendo, en parte, por la extendida creencia de que los alimentos ecológicos son más saludables que los alimentos convencionales.

En este sentido, es cierto que existen algunas diferencias entre los alimentos ecológicos y los convencionales, lo que no está tan claro es que determinen una clara repercusión sobre la salud humana.

Qué son los alimentos ecológicos

Las prácticas ecológicas en la agricultura y la ganadería han prevalecido durante miles de años, si bien el movimiento ecológico moderno comenzó en Europa en 1920. Su principal motivación era preservar la fertilidad del suelo y contrarrestar la creciente industrialización de la agricultura.

Por otro lado, la FAO (agencia de las Naciones Unidas dedicada a la alimentación y la agricultura) define la agricultura ecológica como el sistema holístico de producción que promueve y mejora la salud del ecosistema agrario, incluyendo la biodiversidad, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo.

El término de agricultura ecológica (“organic farming” en inglés) se usó por primera vez en 1940, plateando una visión global de las explotaciones agrícolas y ganaderas en el contexto de la sociedad.

Certificación de alimento ecológico

Todos los productos que llegan al mercado como ecológicos deben presentar la certificación de alimento ecológico. Para ello deben respetar ciertos criterios. A nivel mundial, la Federación Internacional de Movimientos Ecológicos Agrícolas (IFOAM, por sus siglas en inglés) se encarga de su supervisión.

A su vez, la Unión Europea dispone de su propia legislación que determina un etiquetado específico para los alimentos ecológicos que cumplen determinados requisitos.

Objetivos y métodos de la agricultura ecológica

El objetivo global de la agricultura ecológica es mantener o mejorar la salud del suelo y su ecosistema, desde el organismo más pequeño hasta el ser humano. Para ello tienen en cuenta todo el proceso, incluyendo el cultivo, producción, procesado, distribución y consumo.

El sistema de producción ecológico plantea la rotación de cultivos y la diversidad de cultivos y ganado. También propugna la mejora del suelo y los pastos, en parte por la aplicación de abonos animales y compost. El control de parásitos y plagas debe materializarse sin utilizar pesticidas sintéticos o agroquímicos (pesticidas artificiales, reguladores del crecimiento y fertilizantes sintéticos). Los pesticidas aprobados para su uso en agricultura ecológica incluyen extractos vegetales o microorganismos. Estos son evaluados de acuerdo con las regulaciones de los pesticidas convencionales.

De igual modo, no están permitidos los organismos modificados genéticamente (OMG). El uso de medicamentos veterinarios está restringido y nunca se permite su uso preventivo.

Eficiencia de la agricultura ecológica

Los métodos de producción ecológica son definidos a menudo como planteamientos ineficientes, debido a que su rendimiento es menor. Algunas estimaciones sitúan el rendimiento en un 20 % menos que para la agricultura extensiva. Esto supone un problema para alcanzar las necesidades alimentarias globales del futuro.

Sin embargo, los defensores de la agricultura y la producción ecológica defienden sus notables beneficios. Por ejemplo, la agricultura orgánica determina la reducción de energía no renovable al disminuir la necesidad de sustancias agroquímicas. La producción de estas sustancias requiere una gran cantidad de combustibles fósiles. De este modo, se contribuye a mitigar el efecto invernadero y el calentamiento del planeta.

La biodiversidad es otro de los elementos esenciales de la agricultura orgánica. En el plano genético, se prefieren las semillas y las variedades tradicionales ya adaptadas al entorno. Estas determinan una mayor resistencia a las enfermedades y a las presiones del clima. En cuanto a las especies, diversas combinaciones de plantas y animales optimizan los ciclos de los nutrientes y la energía para la producción agrícola.

La comparación de biodiversidad entre explotaciones orgánicas y convencionales muestra un 30 % más de diversidad de especies en los campos orgánicos. También un 50 % más de flora y fauna en el entorno. Esta diversidad incluye desde microorganismos, gusanos, insectos (incluidas abejas, relevantes para la polinización), pájaros, mamíferos y plantas.

Producción de alimentos ecológicos

La agricultura ecológica todavía es considerada en muchas regiones como una moda de consumo a la que los agricultores se deben unir por cuestiones económicas.

En España, la agricultura ecológica supera ya los 2 millones de hectáreas, lo que supone un 10 % del total de los cultivos. De este modo, España continúa a la cabeza europea en la producción de alimentos ecológicos, aunque una parte importante de ellos se exportan a otros países. Este aspecto pone en duda en gran medida el concepto de ecológico, ya que estos alimentos deben ser transportados a miles de kilómetros para su consumo.

Por otro lado, la Unión Europea comprende cerca del 25 % de todos los cultivos y explotaciones ecológicas mundiales.

A nivel global, Australia, Argentina y Estados Unidos son los países que presentan la zona más extensa dedicada a agricultura ecológica.

Aunque los productos ecológicos siguen suponiendo un sector minoritario en el mercado alimentario mundial, su crecimiento en los últimos años es extraordinario. Algunas estimaciones hablan de que el mercado mundial de alimentos ecológicos se habrá duplicado en unos pocos años.

Consumo de alimentos ecológicos

Las encuestas a consumidores de alimentos ecológicos muestran la percepción de diversos beneficios para la salud derivados de su consumo. Entre ellos se encuentran la reducción de la exposición a contaminantes o el incremento del valor nutricional.

La preocupación por el medio ambiente es otra importante motivación para elegir alimentos ecológicos. En este sentido, son factores importantes la calidad del suelo y el agua, la biodiversidad y las menores emisiones de efecto invernadero. Además, la eficiencia de los cultivos obtenidas mediante la producción de alimentos ecológicos determinará un claro beneficio para el medio ambiente.

Un meta-análisis sobre el impacto ambientales de las producciones ecológicas frente a las convencionales señaló que las primeras determinaban una mayor cantidad de materia orgánica en el suelo. Esto contribuiría positivamente a la biodiversidad y supondría una menor emisión de gases de efecto invernadero.

Por otro lado, el trato que reciben los animales en las explotaciones ganaderas ecológicas está definido por unas mejores instalaciones con mayores áreas al aire libre. Además, en la alimentación animal se incluirían forrajes ecológicos y se restringiría el uso de antibióticos y otros tratamientos veterinarios.

Finalmente, junto con la percepción de “más natural”, muchos consumidores perciben los alimentos ecológicos con mejor sabor, color y olor que los alimentos convencionales, Sin embargo, algunos tests a ciegas llevados a cabo no han mostrado esas diferencias.

En definitiva, algunos consumidores están dispuestos a pagar más por los alimentos ecológicos. Para ellos, estos determinan menos procesado y un crecimiento libre de pesticidas y de organismos modificados genéticamente. También consideran que los productores locales merecen un mayor apoyo. Esto contrasta con el consumo de alimentos ecológicos producidos a miles de kilómetros. Para su consumo han tenido que ser transportados produciendo un claro impacto sobre el medio ambiente.

Composición de los alimentos ecológicos

Los estudios comparativos mayoritariamente concluyen que los alimentos ecológicos presentan mayores concentraciones de vitamina C, antioxidantes totales y ácidos grasos omega 3.

Estas diferencias varían entre los distintos grupos de alimentos. En frutas y verduras, las producidas en condiciones ecológicas presentan menores concentraciones de nitratos. Por el contrario, presentan mayores concentraciones de materia seca, minerales (hierro, magnesio, fósforo y zinc), vitamina C y otros compuestos bioactivos como carotenoides y tocoferoles.

En cereales, la versión ecológica presenta menores niveles de aminoácidos y proteínas, lo que se relaciona con una menor disponibilidad de nitrógeno.

En cuanto a la producción animal, las principales diferencias vienen determinadas por su alimentación. Para la leche y los lácteos, la producción ecológica requiere de la disponibilidad de pastos, ricos en grasa omega 3. Por contra, la producción convencional determina una alimentación a partir de soja, semillas y cereales, con menor contenido en omega 3.

Pesticidas y contaminantes en los alimentos

El uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos es el principal responsable del aumento en la producción de alimentos del siglo pasado. También contribuyeron a ello los sistemas de riego intensivo y los cultivos especializados. Como contrapartida, aparece la presencia de residuos de pesticidas que son detectados en alimentos de producción convencional.

La evidencia disponible apoya la creencia de los consumidores de que la producción de alimentos ecológicos determina una menor exposición a pesticidas. Sin embargo, el impacto final de estas sustancias sobre la salud humana no está del todo claro.

En este sentido, una importante preocupación relacionada con los pesticidas es la influencia de los insecticidas organofosforados en el desarrollo cognitivo infantil.

Finalmente, la producción de alimentos convencionales podría determinar una mayor exposición a metales pesados, específicamente al cadmio.

Alimentos ecológicos, efectos sobre la salud humana

El consumo ecológico es un fenómeno complejo que está relacionado, en general, con estilos de vida y hábitos más saludables. También se relaciona con un mayor nivel educativo, un mayor nivel de ingresos, un menor IMC, un mayor nivel de actividad física y un tipo de dieta más saludable.

De este modo, valorar el impacto del consumo de alimentos ecológicos sobre la salud de manera aislada es complicado. Además, los métodos para evaluar la dieta habitual de un individuo suelen determinar errores significativos.

Algunos estudios señalan mejores perfiles nutricionales en los alimentos ecológicos, pero las diferencias son mínimas. Esto podría no tener ninguna relevancia práctica en poblaciones sin problemas de desnutrición.

De este modo, la evidencia disponible es limitada y, en cualquier caso, insuficiente para concluir que los alimentos ecológicos son “más sanos”.

Sí existen algunos indicios sobre el consumo de alimentos ecológicos y un menor riesgo de alergias en niños. El estudio PARSIFAL estudió las alergias y enfermedades atópicas en 15.000 niños de 5 países europeos de 5 a 13 años de edad. En él se mostró que el consumo de alimentos ecológicos se relacionaba con una menor prevalencia de síntomas alérgicos. Sin embargo,no fue posible identificar qué otros factores potenciaban esa asociación.

De igual modo, los consumidores adultos de alimentos orgánicos son menos proclives a tener sobrepeso u obesidad. Sin embargo, como se ha señalado, existen otros factores del estilo de vida que pueden estar involucrados en ese efecto.

Alimentos ecológicos, alimentos con futuro

Lo que sí parece evidente es que la agricultura ecológica proporciona alimentos que determinan una baja exposición a pesticidas para la población y el medio ambiente.

En este sentido, un reciente informe del Servicio de Investigación del Parlamento Europeo (Human Health Implications for Food and Organic Agriculture) señala que es preciso actuar frente a la exposición a los pesticidas. También frente a la resistencia bacteriana a los antibióticos y la exposición al cadmio. En todas estas cuestiones la agricultura ecológica y los alimentos ecológicos podrían desempeñar un papel destacado.

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