Grasa trans, ¿hay que prohibirla?

La grasa trans de producción industrial es responsable de casi 300.000 muertes al año en todo el mundo, según la OMS. Estas muertes se podrían evitar si los países que presentan un mayor consumo prohibieran la utilización de aceites parcialmente hidrogenados, su principal fuente.

En la Unión Europea y en España la legislación sobre grasas trans se rige por el Reglamento (UE) 2019/649 de la Comisión, el cual limita el contenido de ácidos grasos trans de origen industrial a un máximo de 2 gramos por cada 100 de grasa en alimentos destinados al consumidor final y a la venta minorista. Sin embargo, no existe la obligatoriedad de incluir en el etiquetado la cantidad de grasas trans presente en los alimentos.

Qué son las grasas trans

La grasa trans o ácidos grasos trans (AGT) son un tipo particular de ácidos grasos insaturados (con dobles enlaces de carbono). La configuración trans se diferencia de la cis (la versión «saludable») en su disposición espacial.

acido graso trans
Disposición cis y trans de un ácido graso

 

Algunos AGT se producen industrialmente. La principal fuente dietética de AGT industriales son los aceites parcialmente hidrogenados utilizados sobre todo en margarinas y bollería.

Grasa trans: alimentos que la contienen

Existen 3 vías principales para que aparezcan ácidos grasos trans en los alimentos:

  • Por medio de la transformación bacteriana de ácidos grasos insaturados en el estómago de animales rumiantes (que pasan a la carne y a la leche).
  • Por medio de la hidrogenación industrial de aceites para producir grasas sólidas o semisólidas de uso en margarinas, mezclas de grasas y bollería.
  • Durante la fritura con aceites a altas temperaturas.

Las reducciones del contenido en grasa trans de alimentos se centra en la producida industrialmente, ya que la proporción de AGT puede modificarse. Sin embargo, la proporción en las grasas de rumiantes es relativamente estable.

Los aceites parcialmente hidrogenados contienen grasas saturadas e insaturadas, entre ellas AGT en proporciones variables, que pueden llegar hasta más del 50 %, según la tecnología de producción utilizada.

Grasa trans, la peor grasa para la salud

En la mayoría de países occidentales se ha reducido enormemente el contenido en ácidos grasos trans en las últimas décadas. Sin embargo, todavía quedan algunos países en África y Asia, principalmente en los que este tipo de grasa está muy presente en multitud de alimentos.

La grasa trans aumenta los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y reduce los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno), incrementando el riesgo cardiovascular. Estos efectos son dosis-dependiente, por lo que a un mayor consumo, existirá un mayor riesgo.

Las evidencias son más débiles en cuanto a una posible relación entre la ingesta de grasa trans y el riesgo de padecer cáncer, diabetes tipo 2 o enfermedades alérgicas como el asma.

Finalmente, algunas investigaciones sugieren que la ingesta de grasas trans a niveles cercanos al límite considerado aceptable (el 1 % de la energía de la dieta) puede afectar de manera perjudicial a otros aspectos de la salud, como es el caso de la función reproductora.

Grasa trans artificial y grasa trans animal

La grasa trans de origen industrial y la de origen animal parecen mostrar efectos adversos comparables sobre el colesterol sanguíneo. Sin embargo, la ingesta de ácidos grasos trans de origen animal suelen ser estables e inferiores al 1 % de la energía de la dieta, por lo que su impacto sobre la salud suele ser limitado. En general, la ingesta de grasa trans procedente de rumiantes no se contempla como un importante problema de salud pública.

Cuánta grasa trans se puede comer

Eliminar las grasas trans, utilizadas principalmente para alargar la vida de los alimentos procesados, puede ser la manera más fácil de mejorar la salud de mucha gente en el mundo.

Las recomendaciones de salud pública hablan de disminuir los niveles de ingesta de grasas trans por debajo del 1 % del total de la energía de la dieta. Esto se lograría, principalmente, por la reducción de la grasa trans de origen industrial. En una dieta de 2.000 kcal esto supondría un límite de poco más de 2 g de ácidos grasos trans al día.

En los últimos 20 años se han reducido sustancialmente los contenidos de grasa trans en los países occidentales y gran parte del mundo.

Consumo de grasa trans

Las estimaciones sobre el consumo de ácidos grasos trans son muy variables dentro del seno de la Unión Europea y a nivel mundial.

En un estudio comparativo reciente, de los 29 países estudiados, 22 mostraban un consumo de grasa trans inferior al 1 % de la energía total de la dieta.

En España, las estimaciones señalan un consumo que supone el 0,8 % de la energía total de la dieta, si bien son datos de un estudio de 2003 que incluía una muestra no homogénea del territorio español.

En cualquier caso, el contenido en ácidos grasos trans de los alimentos en España se puede considerar bajo en general. Además, su evolución parece disminuir progresivamente en el tiempo, según datos del Ministerio de Sanidad.

Por otro lado, las políticas de mejores prácticas recomendadas por la OMS están en vigor en 58 países, que abarcan a 3700 millones de personas, es decir cerca del 50 % de la población mundial, en comparación con solo el 7 % hace seis años.

Referencias y bibliografía

Grasas trans. Organización Mundial de la Salud (OMS), 2024.

Steele L et al. Ending Trans Fat—The First-Ever Global Elimination Program for a Noncommunicable Disease Risk Factor: JACC International 2024; 84(7).

REGLAMENTO (UE) 2019/649 DE LA COMISIÓN de 24 de abril de 2019. que modifica el anexo III del Reglamento (CE) n.o 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que se refiere a las grasas trans, que no sean las grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal.

Wanders AJ et al. Trans Fat Intake and Its Dietary Sources in General Populations Worldwide: A Systematic Review. Nutrients 2017; 9(8): 840.

Autor: Equipo Sanalalá.

Última actualización: 22/10/2026.

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