Melanoma, el peor cáncer de piel

El melanoma es el tipo de cáncer de piel con la peor tasa de supervivencia. Su incidencia continúa creciendo, si bien se suceden los avances relacionados con su tratamiento.

Qué es el melanoma

El melanoma es el cáncer más peligroso de los que afectan a la piel. Se trata de la principal causa de muerte relacionada con problemas dérmicos y enfermedades de la piel.

El melanoma afecta a un tipo de células específicas, los melanocitos. Estas células se encargan de producir el pigmento que da color a la piel, la melanina.

Cáncer de piel

El melanoma es uno de los diferentes tipos de cáncer que pueden afectar a las células de la piel. Como se ha dicho, se trata del cáncer de piel más grave o con peor pronóstico. Sin embargo, no es el más común.

Los cánceres más comunes en la piel son los carcinomas de células basales y de células escamosas. Son los conocidos como “cáncer de piel no-melanoma”. Normalmente, no producen metástasis y no se propagan a otras partes del cuerpo.

Estructura y composición de la piel

La piel es el mayor órgano del cuerpo. Se trata de un conjunto complejo y dinámico de células y tejidos que cumplen con diversos cometidos. Protege frente al calor, la luz del sol, los traumatismos y las infecciones. También contribuye al control de la temperatura corporal y almacena agua, grasa y vitamina D.

Capas de la piel

La piel está estructurada en varias capas, pero las dos principales son la epidermis (la capa más externa) y la dermis (la más interna). El cáncer de piel comienza siempre en la epidermis.

En la epidermis, se pueden encontrar tres tipos diferentes de células:

  • Células escamosas: células delgadas y planas que forman la parte más externa de la epidermis.
  • Células basales: células redondas situadas bajo las células escamosas.
  • Melanocitos: células que fabrican melanina y se sitúan en la parte más interna de la epidermis.

El grosor de la piel es mayor en el hombre que en la mujer. A partir de los 45 años, la piel disminuye su grosor. Tras la menopausia, la piel de la mujer pierde al rededor de un 10 % de grosor.

El color de la piel está modulado por diversos pigmentos, especialmente la melanina y la hemoglobina. La melanina es sintetizada en los melanocitos, células dendríticas situadas en la capa basal de la epidermis. Los melanocitos se distribuyen de manera diferente dependiendo de la zona anatómica.

Epidemiología del melanoma

Uno de cada tres cánceres diagnosticados en el mundo es cáncer de piel.

El número de melanomas y de otros tipos de cáncer de piel sigue aumentando desde hace varias décadas. Según la OMS, actualmente se producen cerca de 132.000 nuevos casos de melanoma al año a nivel mundial. Suelen afectar ligeramente más a las mujeres.

El resto de cánceres de piel (o cáncer de piel no-melanoma) son más numerosos, contándose entre 2 y 3 millones de casos al año.

Melanoma y cáncer de piel en España

Según la Sociedad Española de Oncología Médica, el número de casos de melanoma estimados para 2017 en España fue de 5.186. El melanoma es un tipo de tumor más frecuente entre las mujeres (2.810 casos) que en hombres (2376 casos).

Por el contrario, el número de personas que desarrollan otro tipo de tumor cutáneo en España supera los 74.000. También en este caso se trata de una enfermedad muy relacionada con el exceso en la exposición solar, por lo que también es prevenible.

Finalmente, es destacable que, aunque el melanoma representa menos del 10 % de todas las neoplasias cutáneas, es el responsable del 90 % de las muertes por cáncer de piel.

Cómo identificar un melanoma

El melanoma puede comenzar como un lunar o mancha que cambia de apariencia con el tiempo, aunque también puede darse en lunares presentes desde el nacimiento.

Sin embargo, en contra de lo que se suele pensar, solo el 30 % de los melanomas aparece junto a un lunar de la piel. El 70 % restante puede aparecer en cualquier zona del cuerpo, especialmente en pecho, espalda y piernas. De este modo, las visitas al dermatólogo y las autoexploraciones son esenciales para su detección temprana.

En este sentido, hay que dejar claro que la mayoría de las manchas de la piel son inofensivas. Por eso, hay que estar atentos a los cambios que se producen en la piel, ya que la detección a tiempo puede ser clave en la curación del melanoma.

Autoexamen de la piel para identificar un melanoma

Es recomendable examinar la piel de forma periódica, sobre todo las zonas en las que aparecen lunares e irregularidades de la piel. Contar con la colaboración de alguien cercano puede facilitar la operación.

Cuándo hay que acudir al médico

La técnica del ABCDE nos sirve para identificar los casos que requerirán de una consulta médica. Si una lesión en la piel responde a cualquiera de los puntos siguientes, es recomendable consultar con el dermatólogo:

  • A. Asimetría. Si se divide el lunar o la lesión en dos, cada mitad es diferente en forma y tamaño a la otra.
  • B. Borde irregular. Los bordes de un melanoma son irregulares, borrosos y poco definidos.
  • C. Cambiante. Se pueden producir cambios de color o hay más de uno (marrón, negro, rojizo…) en la superficie del lunar o de la lesión. Cambia de forma.
  • D. Diámetro. Un diámetro grande de la lesión debe despertar sospechas (más de 5 mm).
  • E. Elevación. La lesión o el lunar cobran relieve, cuando en origen era una estructura plana.

Existen otras señales de alarma que deberían ser motivo de consulta con un profesional:

  • Si un lunar sangra, se ulcera, pica o duele.
  • Si aparece un halo rojizo en torno al lunar, o muestra descamación, costra o endurecimiento.
  • La aparición de un nuevo lunar de aspecto diferente a los demás.
  • Si hay ganglios inflamados en la zona del lunar.

Factores de riesgo del melanoma

La edad es uno de los factores de riesgo para el melanoma. Sin embargo, el riesgo también es elevado en personas jóvenes, en función del resto de factores:

  • Tener la piel y los ojos claros.
  • Exposición solar intensa y sin protección.
  • Utilizar máquinas de luz ultravioleta para broncearse.
  • Presentar múltiples lunares al nacer.
  • Tener el sistema inmunitario debilitado.

También los antecedentes familiares de melanoma son un factor de riesgo. De este modo, existen cuestiones genéticas relacionadas, algunas de ellas hereditarias.

Genética y melanoma

Las mutaciones de genes específicos están presentes en más del 50 % de los tumores de melanoma. Hasta hace pocos años, el desarrollo de metástasis distantes se asociaba con una media de supervivencia inferior a un año. Sin embargo, los recientes avances en el conocimiento molecular del melanoma, sus vías metabólicas y las bases inmunológicas relacionadas con su inhibición han mejorado sustancialmente los resultados clínicos y la supervivencia de los pacientes.

Tratamiento del melanoma

Los tratamientos que se utilizan para combatir el melanoma dependen del estadio del tumor, del alcance, la diseminación y la viabilidad de la cirugía, entre otras circunstancias. Básicamente son:

  • Cirugía. Con la finalidad de extirpar el tumor. Si el cáncer se ha diseminado afectando a los ganglios linfáticos cercanos, también hay que extirparlos.
  • Quimioterapia. Se administran fármacos que combaten contra las células cancerígenas.
  • Radioterapia. Dependiendo de las zonas afectadas, se puede utilizar radiación para combatir las células cancerígenas.
  • Inmunoterapia. Se administran diferentes fármacos destinados a potenciar el funcionamiento del propio sistema inmunitario contra las células cancerígenas.
  • Terapia dirigida. Se trata de un tratamiento que utiliza fármacos específicos para atacar las células cancerosas. Normalmente causan un menor efecto adverso en las células normales que la quimioterapia o la radioterapia.

Vencer al melanoma

Las posibilidades de recuperarse de la enfermedad dependen de diversos factores. Estos también determinan que el tratamiento pueda ser más o menos efectivo. Entre estos factores se encuentran:

  • El grosor del tumor y dónde está situado.
  • La velocidad de división de las células cancerosas.
  • Si hay sangrado o ulceración del tumor.
  • Si el cáncer afecta a los nódulos linfáticos.
  • Si el cáncer se ha difuminado por otras zonas del cuerpo y en qué medida.
  • Los niveles de lactato-hidrogenasa, encima utilizada como marcador tumoral en la sangre.
  • Si las células cancerígenas presentan mutaciones en determinados genes.
  • La edad del paciente y su estado de salud general.

Cremas solares y prevención del melanoma

No se ha podido probar que las cremas solares protejan frente al melanoma causado por la radiación ultravioleta.

Para los otros tipos de cáncer de piel tampoco existen evidencias de que las cremas solares, evitar la exposición al sol o utilizar ropa protectora en el exterior disminuya el riesgo de cáncer de piel no-melanoma.

Aunque no existen estudios suficientes que lo prueben, los expertos recomiendan:

  • Utilizar cremas solares para protegerse frente a la radiación UV de la luz solar.
  • No permanecer al sol durante largos períodos, especialmente durante las horas centrales del día.
  • Utilizar ropa que cubra la piel y gafas de sol en el exterior.

Agentes preventivos del cáncer de piel

Algunos suplementos, vitaminas y otras sustancias se han postulado como potenciales agentes preventivos del cáncer de piel, disminuyendo su riesgo. Ejemplo de ello es el betacaroteno o provitamina A. Sin embargo, los estudios con suplementos de betacaroteno no han mostrado que tengan un efecto preventivo o reductor del cáncer de piel.

 

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