El cigarrillo electrónico, mejor que fumar

A principios de este siglo aparecieron en China los primeros cigarrillos electrónicos o e-cigarrillos. En origen, los cigarros electrónicos fueron diseñados como método de ayuda para dejar de fumar. Desde entonces, el mercado ha evolucionado de forma sustancial y actualmente se encuentran dispositivos de cuarta generación mucho más eficientes que los primeros que aparecieron en el mercado.

La cuestión clave es su papel dentro de las estrategias de salud pública para dejar de fumar. En definitiva, la gran incógnita es saber si vapear es “más sano” que fumar.

Qué es el cigarrillo electrónico

El cigarrillo electrónico o e-cigarrillo es un artilugio que consta de un depósito que contiene una solución líquida (con o sin nicotina). Además, contiene una batería, una resistencia que calienta y transforma la solución en vapor y una boquilla a través de la cual se inhala el vapor generado.

De este modo, como resultado del calentamiento se produce vapor y no humo. Normalmente, el líquido contiene propilenglicol y glicerol, con o sin aromas añadidos. El contenido en nicotina puede variar, desde 0 mg hasta cantidades superiores a los 20 mg/ml.

Cuánta gente vapea

En España el 24 % de la población mayor de 15 años se declara fumadora.

Se estima que más de la mitad de los fumadores han probado los e-cigarros y que cerca del 20 % los usa en la actualidad. En España se estima que hay cerca de medio millón de vapeadores.

Cerca de la mitad de los vapeadores o consumidores de cigarros eléctricos son exfumadores de tabaco.

Cigarrillo electrónico, efectos

Los cigarros electrónicos no son inocuos, por lo que en ningún caso se deberá alentar a alguien que no fume a que los utilice.

En cualquier caso, la existencia del vaporizador electrónico es relativamente reciente, por lo que aún no se conoce cuál va a ser su impacto real en la salud de la población a largo plazo. Tampoco se conocen las consecuencias de la sustitución de los cigarrillos tradicionales por los e-cigarros.

En los estudios llevados a cabo hasta la fecha no se han detectado efectos adversos importantes. Los artilugios electrónicos de fumar parecen ser bien tolerados por los fumadores.

Por otro lado, existen algunas comparaciones de las sustancias carcinógenas presentes en el humo del tabaco con las presentes en el vapor del e-cigarrillo. De este modo, se estima que el riesgo de vapear es aproximadamente el 5 % del riesgo de fumar tabaco. Y aunque pueda haber discrepancias en cuanto a este tipo de cuantificaciones, sí existe un consenso entre los expertos de salud pública sobre que fumar es mucho más peligroso que vapear.

Las guías médicas hasta ahora no han querido hacer afirmaciones definitivas sobre el uso de los cigarrillos electrónicos debido a las evidencias limitadas de que se dispone, haciendo especial mención de los riesgos sobre el uso infantil.

Cerca de la mitad de las personas que fuman de por vida mueren por causas relacionadas con el tabaco, mientras que las evidencias muestran que el uso de e-cigarrillos u otros elementos de liberación controlada de nicotina son menos dañinos.

Fumar menos gracias al e-cigarro

No existe una evidencia definitiva sobre si reducir el consumo de cigarrillos sin dejar de fumar mejora la salud. De hecho, parece que no existe una relación lineal entre consumo y riesgo para la salud.

Sin embargo, en muchos casos, quien quiere reducir su consumo de tabaco tiene la intención de dejarlo, finalmente. En este sentido, el e-cigarrillo junto con otros elementos de liberación de nicotina pueden resultar de ayuda para reducir el consumo de cigarrillos y aumentar la tasa de abandono a más largo plazo.

Por otro lado, cuando se deja de fumar los síntomas derivados de la ausencia de nicotina pueden verse reducidos cuando se utiliza el cigarrillo electrónico, al igual que otros métodos como parches y chicles de nicotina. Además, los e-cigarrillos presentan la particularidad de compartir aspectos sensoriales y de comportamiento con los cigarrillos normales.

Estudios sobre los e-cigarrillos

Los estudios llevados a cabo hasta la fecha con cigarrillos electrónicos no permiten llegar a conclusiones contundentes. En general, se trata de estudios con un número reducido de participantes y son metodológicamente cuestionables.

Uno de los más relevantes es la revisión Cochrane de 2016 en el que los e-cigarros con nicotina mostraron que podían ser una ayuda para dejar de fumar. Sin embargo, el escaso número de estudios y participantes incluidos determinaba un grado de evidencia bajo.

Otros estudios destacados incluían pacientes con problemas de salud como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma e hipertensión. En ellos se muestran mejoras generalizadas en los síntomas. De igual modo, no se identifican efectos adversos importantes con el e-cigarrillo.

Cigarrillo electrónico: consejos prácticos

  • Fumar es una actividad mortal. La evidencia disponible hasta ahora sugiere que el cigarrillo electrónico con nicotina puede ayudar a dejar de fumar.
  • Aunque no se puede decir que los cigarrillos electrónicos son 100 % seguros, los expertos están de acuerdo en que son menos perjudiciales que el cigarrillo tradicional.
  • Lo prioritario es dejar de fumar. En este sentido, el riesgo derivado de fumar viene dado por las sustancias procedentes de la combustión del tabaco, no por la nicotina. El uso del e-cigarrillo y del resto de formas terapéuticas de sustitución de nicotina es preferible a seguir inhalando el humo del tabaco.

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