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El cigarrillo electrónico, ¿mejor que fumar?

A principios de este siglo aparecieron en China los primeros cigarrillos electrónicos o e-cigarrillos. En origen, los cigarros electrónicos fueron diseñados como método de ayuda para dejar de fumar. Desde entonces, el mercado ha evolucionado de forma sustancial y actualmente se encuentran dispositivos de cuarta generación mucho más eficientes que los primeros que aparecieron en el mercado.

La cuestión clave es su papel dentro de las estrategias de salud pública para dejar de fumar. En definitiva, la gran incógnita es saber si vapear es “más sano o menos perjudicial” que fumar.

Qué es el cigarrillo electrónico

El cigarrillo electrónico o e-cigarrillo es un artilugio que consta de un depósito que contiene una solución líquida (con o sin nicotina). Además, contiene una batería, una resistencia que calienta y transforma la solución en vapor y una boquilla a través de la cual se inhala el vapor generado.

De este modo, como resultado del calentamiento se produce vapor y no humo. Normalmente, el líquido contiene propilenglicol y glicerol, con o sin aromas añadidos. El contenido en nicotina puede variar, desde 0 mg hasta cantidades superiores a los 20 mg/ml.

Cuánta gente vapea

En España, las cifras de tabaquismo han alcanzado un mínimo histórico. De este modo, en 2025 las personas mayores de 15 años que se declaran fumadoras se situó en el 15,4 %.

En cuanto al vapeo, el 19 % de la población de 15 a 64 años (20,3% de los hombres y 17,7% de las mujeres) ha consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida. En estudiantes, el 54,6% del alumnado de 14 a 18 años informa que ha utilizado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos.

Finalmente, algunas estimaciones señalan que cerca de la mitad de los vapeadores o consumidores de cigarros eléctricos son exfumadores de tabaco.

Efectos del cigarrillo electrónico

El informe de 2018 del Health and Medicine Division of the National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine sobre los Cigarrillos Electrónicos, concluyó que “actualmente se desconoce si los cigarrillos electrónicos tienen un impacto general positivo o negativo en la salud pública”.

Si bien hace ya algunos años que los estudios y revisiones señalan mayor riesgo de enfermedad debido al uso de los cigarrillos electrónicos (asma, EPOC, enfermedad cardiovascular, etc.), algunos organismos reguladores siguen asumiendo que los cigarrillos electrónicos son sustancialmente menos tóxicos que los cigarrillos convencionales.

Sin embargo, los cigarros electrónicos no son inocuos, por lo que en ningún caso se deberá alentar a alguien que no fume a que los utilice.

La evidencia epidemiológica derivada de los estudios más recientes, basada en el uso real de cigarrillos electrónicos en la población general, sugiere que, al menos para las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares y la disfunción metabólica, la probabilidad de padecer estas enfermedades era similar entre quienes usaban cigarrillos electrónicos y quienes usaban cigarrillos convencionales. En el caso del asma, la EPOC y las enfermedades bucales, si bien la probabilidad de padecerlas era menor que con los cigarrillos convencionales, esta seguía siendo considerable.

En cuanto al uso dual (definida por el hecho de que una misma persona fume y vapee) se asocia con una probabilidad de enfermedad entre un 20 y un 40 % mayor que solo fumar, lo que sugiere un aumento de los riesgos generales de la población para los cigarrillos electrónicos, incluso para las enfermedades respiratorias.

Dejar de fumar con e-cigarrillos

Los resultados de los estudios recientes sugieren la necesidad de una reevaluación cuidadosa de la suposición de que los cigarrillos electrónicos son una alternativa sustancialmente menos dañina que los cigarrillos convencionales.

Los cigarrillos electrónicos no se asocian con un mayor abandono del tabaquismo y, a largo plazo, se asocian con un menor abandono y una mayor probabilidad de convertirse en un consumidor dual.

Por otro lado, una reciente revisión Cochrane publicada en 2026 señala que los e-cigarros con nicotina mostraron que podían ser una ayuda para dejar de fumar, mejor que las terapias de reemplazo de nicotina y que los vapeadores sin nicotina. Sin embargo, en la revisión no se hace mención a en qué medida se produce una sustitución de los cigarrillos convencionales por los electrónicos que, como se ha visto no son inocuos.

Cigarrillo electrónico: consejos prácticos

Fumar es una actividad con muchos riesgos para la salud. La evidencia disponible hasta ahora sugiere que el cigarrillo electrónico con nicotina puede ayudar a dejar de fumar, aunque no parece recomendable sustituir un tipo de cigarrillos por otro.

Es por tanto necesaria una reevaluación cuidadosa de la suposición de que los cigarrillos electrónicos son una alternativa sustancialmente menos dañina que los cigarrillos convencionales.

Referencias y bibliografía

Encuesta de Salud 2025 (Nota de Prensa). Ministerio de Sanidad, 2026.

Cigarrillos electrónicos en cifras. Plan Nacional de Drogas. Ministerio de Sanidad, 2024.

Public Health Consequences of e-cigarretes. Health and Medicine Division of the National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2018.

Glantz SA et al. Population-Based Disease Odds for E-Cigarettes and Dual Use versus Cigarettes. NEJM Evid 2024;3(3).

Lindson N et al. Electronic cigarettes for smoking cessation. Cochrane Library, 2026.

Autor: Eduard García Pedregal.

Última revisión: 21/10/2026.

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